miércoles, 14 de julio de 2010

VIOLENCIA POLICIAL.

La violencia policial consiste en el uso intencional de fuerza excesiva, generalmente física, pero también en la forma de ataques verbales y intimidación psicológica, por un policía. La violencia policial es generalizada en varios países en América Latina, inclusive aquellos que la evitan. La violencia policial es una de las varias formas de mala conducta policial, que incluye prisión falsa, intimidación, discriminación racial, represión política, abuso de vigilancia, abuso sexual y corrupción.

A través de la historia, los esfuerzos de vigilar las sociedades han sido marcados, hasta cierto punto, por la brutalidad y fuerza. En la Historia Antigua, las instituciones de vigilancia y policiamiento tenían una atmósfera de terror y el tratamiento abusivo de los ciudadanos como una forma de garantizar un control más eficiente de la población.

El origen del concepto contemporáneo policial, basado en la autoridad del Estado-Nación es generalmente remitido a la Francia de los siglos XVII y XVIII, con la mayoría de los actuales departamentos de policía siendo establecidos en la mayoría de las naciones a finales del siglo XIX, siglo XX. Casos de violencia policial en grande escala son asociados con las reinvindicaciones de los movimientos laborales, como las huelgas generales y con los derechos políticos y sociales.

El actuar policial abusivo en nuestra sociedad, a pesar de resultar aberrante para un Estado Democrático de derecho y de violar los derechos humanos más esenciales reconocidos en la Constitución y en tratados internacionales, persiste como consecuencia de un conjunto de factores. El primero de ellos es la tolerancia de las autoridades civiles de las que dependen las fuerzas policiales. Imbuidas del discurso de “mano dura” y “tolerancia cero” frente a la delincuencia que han sido instalados por los sectores más reaccionarios, las autoridades encargadas de la seguridad pública han desoído sistemáticamente los reclamos de las personas afectadas o de sus familiares frente a los hechos de violencia policial. Tales autoridades rara vez han instado, además, por el desarrollo de investigaciones o la adopción de sanciones internas frente a estos hechos delictivos. Menos aún han iniciado o se han hecho parte de acciones judiciales tendientes a su investigación y sanción. Como sabemos, el discurso de la “mano dura” frente a la delincuencia es el que orienta el accionar del gobierno en esta materia, por lo que lamentablemente no se avizoran cambios en la complicidad del Estado con el actuar delictivo de las policías bajo su mandato.

Otro factor que resulta determinante en la persistencia del actuar abusivo de la policía es la indiferencia de la población frente a esta grave realidad. La ciudadanía no parece tener conciencia que las fuerzas policiales no solo están para garantizar el orden público, sino fundamentalmente proteger a quienes integramos un país.

Mientras el Estado mantenga su pasividad frente a esta realidad y tolere el uso abusivo de la fuerza pública en contra de la población civil, so pretexto de mantener el orden público y combatir la delincuencia, mientras siga desatendiendo los compromisos asumidos en virtud de tratados internacionales de derechos humanos, así como las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y las recomendaciones de diversos órganos de la ONU en esta materia.

Lo mismo pasa en Venezuela, si no tomamos conciencia de nuestros derechos y de que las policías, más allá de garantizar el orden público, están esencialmente para protegernos y no para agredirnos, y mientras no nos indignemos y movilicemos para exigir justicia cuando ellas estén involucradas en actos delictivos.



 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 8 de julio de 2010

EL HOGAR ESCUELA PRIMAL POR NATURALEZA.

Ni la escuela, ni la universidad, ni ningún otro centro educativo pueden sustituir la riqueza, potencialidad y versatilidad que proporciona la vida en familia. La educación académica (escuela, universidad, etc.) aporta los elementos técnicos y de cultura general, en términos de teorías, modelos y métodos, necesarios para el desempeño en el trabajo en nuestras organizaciones, y para múltiples orientaciones en la vida. Otras instancias de la sociedad, como los medios de comunicación y el estado, actúan como complemento de peso importante en el proceso formativo de los futuros ciudadanos; pero es la dinámica de la vida familiar la que deja la huella y la impronta y gravada presión: con caracteres indelebles en los individuos a través de mapas, modelos, actitudes y comportamientos observados y vivenciados aprendidos y codificados a lo largo de la vida en familia. Los niños aprenden lo que viven, observan y escuchan, toda vez que, sus padres son sus ejemplos y guías.

Los padres son los maestros naturales por excelencia y el hogar es la escuela primal por naturaleza para formar personas funcionales, responsables de sí mismas, conscientes de sus necesidades y de las del otro (cuando la familia camina en forma sana y funcional), en las dos acepciones del término: como contexto natural y original y como el ambiente más fundamental y definitorio. Este rol no puede ser, pues, delegado a otros actores e instituciones; no está sujeto a outsourcing; le queda grande a las domesticas, a parientes cercanos, al estado, o a cualquier centro educativo. No hay lugar como el hogar para la formación del ser humano. Una persona no puede vivir ni crecer sino dentro de sus contextos de crecimiento que son los laboratorios naturales de aprendizaje. El hogar es el laboratorio natural en el que los seres humanos pueden ser formados para la vida, la convivencia, la tolerancia, el ejercicio ciudadano, la responsabilidad, la disciplina para el trabajo, la vida productiva, el respeto por el otro, el amor por su nación, etc.


El hogar representa el contexto primario donde las personas aprenden a ser efectivos; donde los futuros ciudadanos aprenden las competencias comunicacionales, perceptivas, cognitivas, emocionales, conductuales y organizacionales que los hacen productivos, exitosos y comprometidos. Es también en el hogar donde se aprenden los procesos esenciales para el desarrollo y el crecimiento como individuo y de la vida relacional. Esto es así porque la familia aporta más que instrucción; la familia aporta formación y educación; edifica valores fundamentales y forma el carácter de los individuos.


¿Hasta dónde llega la participación de los padres en el proceso educativo de los hijos?

Abarca además de la formación del carácter, valores y actitudes, una participación protagónica en el proceso de instrucción y aprendizaje para lograr una formación que le posibilite a sus hijos un desempeño eficaz en un oficio (aspectos académicos y vocacionales de sus hijos).

Aun cuando la escuela juega un rol estelar en este sentido, los padres necesitan involucrarse a fondo en el proceso. Los padres venezolanos tienen que involucrarse mucho más a fondo en la educación de sus hijos. La participación que tienen hoy es muy pobre y limitada. En algunos casos se produce un tipo de participación de los padres y representantes en las actividades de la escuela, pero muy centrada en tareas de apoyo logístico o financiero: rifas, ferias, verbenas y operativos de limpieza, son el tipo de actividades en que  participan los padres y representantes y generalmente, este es también el tipo de contribución que la escuela demanda de ellos. La participación  de padres y representantes, debe extenderse a los aspectos pedagógicos de la escuela. Debemos estar informados sobre los contenidos, programas y prácticas de enseñanza; conocer las metodologías que utilizan los maestros y profesores, involucrarse en la organización interna de la escuela.



miércoles, 23 de junio de 2010

ORGANÌCESE CON SUS VECINOS CONTRA EL HAMPA.

Como lo indica una frase muy sabía, “la unión hace la fuerza”. La solidaridad entre los vecinos de la cuadra, la manzana o el barrio para conformar grupos de apoyo brinda excelentes resultados. La prevención: consiste en cuidar nuestras personas y nuestros bienes, tomar medidas de seguridad física, electrónicas y con tecnología de punta, y avisar prontamente a las autoridades antes de que se cometa el delito. La solidaridad: consiste en actuar en apoyo de otro, tal como desearíamos que nos ayudaran a nosotros. La reacción oportuna: es la posibilidad de enfrentar casos de emergencia sin arriesgar nuestra vida ni la de los demás. Estar alerta nos coloca en una situación privilegiada con respecto a los delincuentes. Medidas prácticas para fomentar la seguridad en su comunidad: Los vecinos, sus mejores auxiliares y aliados, serán los primeros en llegar ante su solicitud. Conózcalos y reúnase con ellos para coordinar acciones de cooperación y ayuda mutua. Siempre que tenga tiempo disponible, observe las casas de sus vecinos para vigilar que todo esté bien. Cualquier individuo o grupo extraño al vecindario que salga de alguna casa portando objetos debe ser considerado sospechoso. Alerte a los vecinos y avise de inmediato a la Policía. No permita que sus hijos den información sobre su familia o sus vecinos a extraños. Estudie con sus vecinos los factores de inseguridad de la cuadra y proponga soluciones prácticas y adecuadas a cada vivienda y a la capacidad de cada familia. Hagan planes que se puedan cumplir en cualquier momento. Adapten en la cuadra o conjunto sistemas de alarma, pitos o sirenas. Toda familia que vaya a hacer reparaciones y mudanzas con ayuda de personas o extraños, debe permanecer en la puerta de su casa para tranquilizar a los vecinos e informar a los colindantes. Y recuerde, la seguridad no admite fallas humanas, ni técnicas, toda vez que, ningún detalle es tan pequeño que pueda ser ignorado y ninguna amenaza tan insignificante que pueda ser descartada.

martes, 15 de junio de 2010

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Se garantiza la libertad de expresión sin que sea posible censura alguna. Por ser consustancial con ese derecho, quien lo ejerza asume la plena responsabilidad por todo lo expresado. Así mismo, se reconoce el derecho a una información veraz, oportuna, imparcial y sin censura. Se debe tener los parámetros éticos indispensables para el ejercicio del derecho a la información, con el objeto de que los medios de comunicación como parte de su actividad y de la responsabilidad que ella genera, establezcan mecanismos de autoevaluación informativa a los que tenga acceso toda persona natural o jurídica, pública y privada que se considere perjudicada por informaciones emitidas por los medios de comunicación y que tenga relación con ella, a fin de que se revise la veracidad y oportunidad de la información. La información veraz, oportuna, imparcial y sin censura, versa sobre hechos que constituyan información y que sean transmitidos por los medios de comunicación, no sobre las opiniones o juicios de valor que los medios de comunicación o periodistas ofrezcan sobre tales hechos. La libertad de expresión está basada en la denominación más amplia de libertad de informar y ser informado. De igual forma, se garantiza el derecho de los niños y adolescentes a recibir una información adecuada para su desarrollo integral, en virtud de lo cual los medios de comunicación deberán ajustar su actividad y programación a tales fines, con el objeto de permitir un sano y normal desarrollo del proceso educativo y de formación de las futuras generaciones. La historia moderna demuestra que una prensa libre e independiente es elemento fortalecedor de toda democracia, y de la libertad de expresión. 

lunes, 14 de junio de 2010

CONDICIONES BÁSICAS Y PARÁMETROS DE UN ESTADO.

Existen condiciones básicas y parámetros que un Estado no puede olvidar, tales como: educación obligatoria e integral; libertad de expresión; el fomento de la actividad deportiva desde la infancia hasta el deporte de alta competencia; la atención a los menores y a las madres; protección de salud, prevención y asistencia; plan de vivienda social; control de la inflación; promover el desarrollo económico con el aumento real de los ingresos del pueblo; presencia de la Guardia Nacional en la política de seguridad y orden público en todo el territorio nacional; fortalecer las atribuciones de las policías regionales y municipales; modernizar, equipar y reorganizar a todos los cuerpos policiales; aunar esfuerzos locales, regionales y nacionales para atender el sistema penitenciario; asegurar la idoneidad, estabilidad e independencia de todos los poderes públicos; establecer una política exterior y de fronteras, en la cual se contemplen e implanten sistemas de vigilancia y control realmente efectivos y fortalecer los derechos constitucionales del pueblo.



INSEGURIDAD EN VENEZUELA

La inseguridad es la principal preocupación de los venezolanos. Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS),  la violencia interpersonal es un problema de salud pública: 500.000 personas mueren en el mundo por esta razón, de los cuales sólo Venezuela, con 30 millones de habitantes, aporta 2,5% del total de muertos por esta causa en el mundo.

Según este informe, en Venezuela la violencia es la tercera causa de muerte sólo precedida por enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Más de cien personas son asesinadas cada fin de semana, y hay un auge de robos, asesinatos, secuestros y linchamientos de delincuentes en los barrios populares.

En Venezuela la violencia a llegado a niveles alarmantes; ya los ciudadanos no temen el clásico atraco o robo, sino que ya se habla de sicariato, secuestros express, secuestros prolongados, asesinatos por sustraer cualquier objeto, desde unos zapatos o una prenda hasta un vehículo.

Nuestra constitución contempla, dentro de los derechos de los venezolanos, la protección por parte del Estado y el deber del Ejecutivo Nacional de mantener y reestablecer el orden público y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales, de conformidad con la ley; pero en la realidad los ciudadanos cada vez se ven más agobiados ante la impotencia de verse vulnerables con una delincuencia desatada que el gobierno no ha sabido frenar.

El más reciente informe sobre derechos humanos, publicado por Amnistía Internacional (AI) destaca la violencia en Venezuela. Según datos de Amnistía Internacional, "el uso de armas de fuego para cometer homicidios y otros delitos violentos siguió estando muy extendido, incluso en las cárceles".

APOLOGÍA DEL DELITO

La apología del delito o del crimen es un delito que consiste en el elogio, solidaridad pública o glorificación de un hecho que con fuerza de cosa juzgada ha sido declarado criminal, o de su autor a causa de este hecho. Es considerado como instigación indirecta, por lo tanto basta el dolo y/o intención, careciendo de importancia los móviles de la acción. No constituye delito la apología realizada en privado, ni tampoco la simple aprobación, o la alegría explicita, hacia el delito o su autor. Los tres (3) supuestos de hecho que pueden generar apología del delito, a saber: 1) El de quien excite públicamente al odio de unos habitantes con otro, 2) El de quien excite públicamente a la desobediencia de las leyes, 3) El de quien públicamente haga la apología de un hecho que la ley preveé como delito. Ahora bien; es obvio que quien defiende o elogia, en presencia de varias personas, un hecho cualquiera, aunque dirija su exposición a una sola de ellas, instiga indirectamente a esa persona a ejecutar el hecho elogiado, razón por la cual, si éste está previsto en la ley como delito, el agente habrá incurrido en la mencionada instigación indirecta. Es imputable a título de dolo genérico, representado por la libre y consciente voluntad de excitar públicamente bien a la desobediencia de las leyes, bien al odio de algunos habitantes contra otros, o la de hacer apología de uno o más hechos delictivos. Es necesario que la alabanza se haga en forma pública, lo cual puede ocurrir en presencia de varias personas o bien de una sola que se haga públicamente, valiéndose de algún medio de comunicación que lleve implícita la publicidad, como lo sería la prensa, la televisión o la radio, tan es así que actualmente la apología del delito y/o crimen ha sido considerada como un delito informático, cuando se utiliza la Internet para su consumación. Existe también otra condición para que se configure el supuesto de hecho en estudio, y es que se ponga en peligro la tranquilidad pública esto es, que haciendo los hechos delictuosos se altere el orden público, la paz y la serenidad del colectivo, de tal forma que podría generarse un caos moral y social. El tiempo que pasa es la verdad que huye.